Eco crisis de las emociones.

Las emociones, son una compleja, rica y diversa experiencia biopsicosocial que movilizan la acción. En esencia, una emoción siempre está informando al cerebro sobre la experiencia percibida y su cualidad, con el fin de tomar decisiones relacionadas con la huida, el rechazo, la alerta, el vínculo, la acción, la calma o el reposo.


De esta manera, para comprender nuestras emociones, no sólo necesitamos revisar nuestra biografía, sino también aprender a conocer el funcionamiento neuropsicológico de ellas y el ambiente sociocultural y ambiental en el que se dan. Desde los procesos psicoterapéuticos de Ella Migra, sabemos que las emociones no son buenas o malas, son sólo emociones y nos permiten relacionarnos con el entorno y nos disponen para el aprendizaje y la acción.


A lo largo de las últimas décadas, ante un acelerado proceso de industrialización a escalas masivas con grandes repercusiones en la estructura social, cultural, geopolítica, económica, social, tecnológica y colectiva, se han potenciado retos de los que somos testigos e incluso víctimas, frente a todo lo relacionado con las crisis ambientales y sociales, la desaparición de pueblos originarios y de flora y fauna en los extensos territorios de biodiversidad tales como el Amazonas; el crecimiento no controlado de la población en algunas partes del mundo, el acelerado calentamiento global y cambio climáticos tras la descontrolada emisión de gases, crecimiento no controlado de la ganadería extensiva, la explotación de recursos hidroeléctricos y recursos mineros.


Todo este retante panorama tiene repercusiones en la microbiota, genética, composición química, preservación de especies diversas y la estructura social de la humanidad; las brechas de inequidad, el consumismo exacerbado y la inequidad social y vital, nos tiene de testigos de grandes cambios climáticos que llevan a “desastres naturales” de tal magnitud, que ello implica una repercusión profunda en los niveles de ansiedad, depresión, ira y morbimortalidad de muchas personas y poblaciones en el mundo entero.


El cambio climático nos está cambiando, nos está afectando y nos está retando de maneras desproporcionadas independientemente del lugar activo o pasivo que queramos tomar ante este panorama. El informe 2020 de The Lancet Countdown muestra que “a medida que las concentraciones globales de dióxido de carbono aumentan, las temperaturas en los últimos 5 años fueron las más calientes registradas. Hubo un incremento en la aptitud climática para enfermedades infecciosas, mortalidad relacionada con el calor, riesgo de incendios forestales e inundaciones y tormentas relacionadas con el cambio climático. Además, el uso de combustibles y tecnologías insalubres e insostenibles para cocinar causa más de 3.8 millones de muertes al año, afectando de manera desproporcionada a niños, niñas y mujeres, que pasan más tiempo en casa que los hombres en muchos contextos culturales”


Así, el desplazamiento relacionado con el clima afecta a millones de personas cada año y el aumento de la sintomatología psicológica en los jóvenes persiste años después de la exposición a un desastre natural. Las amenazas acechan incluso antes del nacimiento, y la exposición prenatal a eventos climáticos adversos puede afectar negativamente el desarrollo cognitivo de los niños y niñas, explica el informe.


Estos problemas, según encuestas internacionales, provocan que la juventud esté más preocupada que las personas adultas por el cambio climático. En un informe de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, el 67 % de los y las encuestadas de entre 18 y 23 años se sentían algo o extremadamente ansiosos por el impacto del cambio climático en su salud mental, en comparación con el 63 % de las personas de 24 a 39 años, el 58 % de los de 40 a 55 años, y sólo el 42 % de los de 56 a 74 años. Según una encuesta realizada por el Royal College of Psychiatrists en el Reino Unido en noviembre de 2020, el 57 % de los psiquiatras de niños, niñas y adolescentes han visto pacientes que están angustiados por la crisis climática y el medioambiente.


En una encuesta de 2019 en Estados Unidos, el 57 % de los adolescentes dijo que el cambio climático les hace sentir miedo y el 52 % dijo que los enoja. Sí como han aumentado las acciones de denuncia, cambio de prácticas y movilización para generar prácticas de vida eco sustentables, también aumenta el nivel de angustia, ansiedad, depresión, desprotección social y desesperanza de cientos personas, jóvenes, lideresas y líderes sociales y comunidades que trabajan en esa línea. De ello, se han derivado conceptualizaciones tales como la eco ansiedad y la eco depresión.


“La eco ansiedad nace de la identidad que tienen las personas en su relación con la naturaleza y el mundo natural, al igual que su identidad cultural o su identidad de género o su identidad étnica”, ha indicado en investigaciones y entrevistas el Dr. Thomas Doherty, psicólogo clínico y ambiental que estudia los impactos del cambio climático en la salud mental. El artículo de 2011 del Dr. Doherty The Psychological Impacts of Global Climate Change, ha sido citado por investigadores de todo el mundo más de 500 veces, es colaborador del informe Mental Health and Our Changing Climate de 2017 de misma asociación y fundador de la revista Ecopsychology. Según Doherty (2021) indica que está aumentando la conciencia sobre la identidad ambiental con cuestiones como el cambio climático.


Los pueblos indígenas, dice, tienen un sentido de identidad ambiental; eso hace, indica que “nos ponemos ansiosos o tenemos dolor porque tenemos cosas que valoramos que están amenazadas, ya sea personalmente o cosas que valoramos amenazadas o somos testigos de esto, y luego nos hace tener estas emociones”.


¿Cómo poder ayudar a activistas y a la población general a gestionar estás experiencias emocionales derivadas de las crisis ambientales? Algunos psiquiatras y educadores sugieren que poner demasiado énfasis en la catástrofe climática es inútil, ya que crea sentimientos de pánico y desesperanza en los jóvenes, mientras que trabajar en busca de soluciones y considerar la variedad de escenarios futuros puede ayudar a aliviar la parálisis.


Tomar acción a través de la Eco-pedagogía, la educación popular, la democratización de la salud mental y física, el apoyo en redes transnacionales, el tomar alguna acción, incluso comer menos carne, puede dar la sensación de que se puede lograr algún progreso. Grupos como los que generamos en Mujer Sustentable y Ella Migra, hacen parte de esta visión por generar un mundo eco sustentable, eco justo, eco emocional y eco sano.


Psicoterapeuta Carolina Leguizamón M.

Aprende de tu Sentir

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