top of page

Se busca a los responsables de los productos que contaminan al mundo

  • 8 dic 2020
  • 3 Min. de lectura

Por: Valentina Herrera Ovalle

@somoscero


Como diseñadora, me toca ver colegas todo el tiempo preguntando en redes sociales: ¿alguien que desarrolle envoltorios como éste? (y se muestra una foto de un caramelo envuelto en plástico) o ¿dónde puedo "brandear" esta bolsa ecológica? (foto de una bolsa de color café con una ventana transparente, nada ecológica). Ejemplos como estos hay muchos. Y no tiene nada de malo desear averiguar dónde se puede conseguir hacer algo. El problema es otro: ¿conoce ese diseñador el impacto ambiental que conlleva tomar una decisión sobre tal o cual packaging en un producto?


A menudo, comento en esas publicaciones y pregunto: ¿por qué buscas ese material?, ¿no te sirve "esta otra alternativa" mucho más sustentable? La respuesta casi siempre es la misma: "El cliente me lo pidió así, pero le voy a proponer lo que sugieres, gracias."


Entonces, ¿en manos de quién está la responsabilidad ambiental de todos los packaging que se liberan al mercado?, ¿es realmente del cliente (las empresas) o del diseñador? Bajo mi punto de vista, los diseñadores no ejercen el rol que les corresponde a nivel medioambiental, por falta de herramientas educativas. La mayoría sabe sobre ciclo de vida de un producto de manera teórica y desde el contexto de una economía lineal de mercado, donde el producto se crea para ser usado y posteriormente desechado. Es decir, nuestra formación está obsoleta y con ello hay una nula conciencia del impacto de nuestras acciones profesionales.


Esta frase del Antropólogo, Tim Ingold, resume de manera brillante, por qué lo anterior es digno de atención y preocupación: "Diseñar es darle forma al futuro del mundo en que vivimos". Si el futuro de la humanidad está siendo diseñado por profesionales que no cuidan al mundo con sus acciones, ¿qué clase de futuro podemos esperar?


Esta actitud en extremo pasiva de traspasar al cliente todo el poder de decisión sobre la creación de un nuevo producto nos está costando muy caro. Primero porque el cliente no tiene la obligación de conocer a la perfección lo que necesita. De hecho, por eso busca asesorarse con nosotros. Pero aún más importante, porque no es sólo el cliente el que realmente paga este trabajo, somos todos. Cada vez que se elige realizar un producto en un plástico de un solo uso, por sobre un envase durable y reutilizable, cada vez que se mandan a producir miles de productos que viajarán millones de kilómetros en containers por cielo o tierra, en lugar de escoger un productor local, cada vez que se mezclan plásticos de distinta naturaleza en un producto que resulta imposible de reciclar; o cada vez que, por abaratar costos, hubo maltrato animal, explotación infantil o liberación de tóxicos en el agua o aire... ¿quién paga ese costo?


El cambio climático viene a responder esa pregunta, de manera drástica e irreversible.


No obstante, sería injusto responsabilizar solo a los diseñadores y su falta de conocimiento sobre economía circular. En un escenario donde todos los diseñadores de productos y packaging se capacitan sobre sustentabilidad en procesos de producción y ecodiseño, también cabe que sus voces sean tomadas en consideración. ¿Qué sacamos si se presentan extraordinarios proyectos alineados con los objetivos de desarrollo sostenible ONU, si serán rechazados de plano por "costos" o "porque nunca lo hemos hecho así"? Aquí la responsabilidad es compartida con las empresas, puesto que en ellas recae el poder final de aprobar o rechazar cualquier ejecución.


En conclusión, si deseamos un futuro esperanzador, a los diseñadores nos compete proteger el mundo desde nuestro escritorio, y a las empresas, abrir su voluntad y conciencia. Porque como dice, Gonzalo Muñoz, nuestro Champion en la Cop25: "Una empresa que no sea sustentable en el tiempo va a dejar de ser empresa”.


El momento de actuar es ahora. Porque querámoslo o no, un mundo que no trabaja por ser sustentable, en el tiempo, va a dejar de ser nuestro mundo.

 
 
 

Comentarios


bottom of page